Cuando llegué ésta mañana a la nave, me dijeron que tengo que ir con Luciano otra vez. Puse una cara que demostraba mi conformidad con la decisión del jefe y monté en el coche de Luciano. En unos pocos instantes recuperé mi presencia de ánimo y le dije: Te echaba de menos tío, este ya no le aguantaba! Luciano se alegró por lo que le había dicho y en unos pocos minutos salimos para unos pueblos lejanos.
A pocos kilómetros de la ciudad, paramos para tomar un café. Prácticamente a Luciano le dieron agua con restos de café en la taza. A mi me dieron lo mismo mas leche. Salimos del bar de mal humor, pero con ganas de alejarnos del dicho sitio.
Cuando llegamos había que cambiar varios tubos fluorescentes y un interruptor de la luz. Le ayudé a cambiar los tubos y cuando llegamos al interruptor, Luciano maldijo una docena de santos y expreso muy claramente sus ganas de haces caca encima de varios personajes famosos en el mundo católico porque resulta que no teníamos éste mismo modelo de interruptor. Por suerte, justo al lado había una tienda de material eléctrico. No sé por que, pero Luciano no veía como muy adecuada la idea de comprar un interruptor. En cambio, noté en su mirada el nacimiento de una idea nueva... Fuimos al club de la tercera edad que estaba justo al lado. Nos metimos en el baño. Quitamos el interruptor del baño de los caballeros y en su lugar pusimos el que no iba bien. Los modelos eran idénticos. Mientras tanto, los de la caja de ahorros pensaban que hemos ido al coche a por el interruptor. Entramos en la caja de ahorros, montamos el interruptor y todo quedó perfecto. - Vamonos de aquí.. - dijo Luciano y salimos para el siguiente pueblo.
En la descripción que teníamos de los problemas que había que arreglar ponía que el cuadro eléctrico estaba desordenado y las tapas no se cerraban bien de tantos cables. - Va, eso es fácil de arreglar - dijo Luciano mientras íbamos por la carretera en zig-zag porque no era capaz de resistir al ritmo de la música de la radio y movía las manos a la derecha y izquierda creando de esta manera un ambiente tanto alegre como de peligroso.
En cuanto llegamos al siguiente pueblo, él abrió el cuadro eléctrico y efectivamente, estaba lleno de cables y totalmente desordenado. Luciano sacó las tijeras de electricista que lleva siempre en el bolsillo y empezó a cortar cables. Cortaba los cables uno tras otro y me los pasaba. En nada mas de un minuto tenía las manos llenas de cables antiguos de teléfono. Todo iba bien... hasta el momento en el que una de las chicas que trabajaban en la oficina le preguntó a su compañera "Oye, ¿A ti te va el Internet?". Con temor en mi alma, bajé la mirada y me quedé mirando la gran cantidad de cables que tenía entre las manos. La chica ha pillado la idea. No hacía falta ni explicarle lo que había pasado. Habíamos dejado una caja de ahorros sin teléfono y sin acceso a Internet. Ésta situación no me ha sorprendido mucho, pero aun así no pude contener mi risa. Para no molestar, simplemente decidí salir a la calle.
Con esto mas o menos habíamos acabado el trabajo. Recogimos todo y nos fuimos para casa. Fue un día un poco largo con varias horas de viaje, pero me lo pasé bien y aprendí varias cositas técnicas. Con ésto te deseo un buen fin de semana lleno de buenas emociones!


Qué cosas....Eso se llama "salir de un apuro", no? jajaja
ResponderEliminarPues la verdad es que si. Vaya dos semanas que llevo :D
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