La vida de mis botas

En el río cerca de un pueblo llamado Astudillo
Aquí están. Las llamo "Mis botas favoritas" porque en primer lugar forman parte de mi personalidad desde hace mucho tiempo. En segundo lugar porque no tengo otras. En tercer lugar, porque no hay otra cosa que aguante tanto tiempo en mis pies! Claro, puede preguntarte "¿¿¿Y tan sucias???", pues si, la verdad es que... si mis botas pudieran hablar te contarían historias largas de días tanto buenos como malos, pero lo que nos une es exactamente el tiempo que pasamos juntos durante estos días tan imprevisibles.

Un día, hace aproximadamente 3 años entré en una tienda de "Zara" para buscar vaqueros. Los que me conocen sabrán que 99% del tiempo llevo vaqueros con botas. Entonces vi estas. No estaba buscando calzado, pero al verlas me acordé de unas muy parecida que tenía mi padre. Pues las llevaba durante años y le encantaban. Eran muy muy parecidas. Por la influencia de estos recuerdos, los deseos que tenía yo de comprarmelas crecían. Al final dije, "Me encantan, son mías!!!". Pues me las compré lógicamente sin saber hasta que punto me iban a gustar. Desde el primer día que me las puse me sentí cómodo. Lo único por lo que no estaba muy tranquilo era el pensamiento de la posibilidad de ensuciarlas casualmente. 

Estación de trenes. Palencia, España
Si mis botas pudieran hablar contarían historias. Historias de días largos y duros en los que hemos cruzado la ciudad con un calor insoportable. Días de frío y lluvias que pocos aguantarían. Sin quejarse de nada estas botas me han protegido del frío durante los inviernos duros de Burgos. Me han dado la seguridad que necesitaba y el confort que pocos zapatos saben como dárselo a sus dueños. Sin embargo al ver la fotografía en blanco y negro se ve el estado en el que están de vez en cuando. Sucias, llenas de polvo arañazos... estas botas sufren como muy pocas personas pueden imaginárselo. El motivo general es que son tan fieles que las llevo durante el invierno, pero también durante el verano. Si, sé que suena raro, pero tan buenas son. Durante el verano nunca me sudan los pies. Nunca huelen. Siempre están a gusto. De frío en calor y de calor a frío, este par de zapatos no me dejan sufrir.

Recien limpiadas y preparadas
para el día siguiente
Por lo visto yo no les soy tan fiel a veces. Les dejo que se ensucien, pero ellas no se ofenden. Saben que es porque confío en ellas y sé que me van a proteger de pasos peligrosos. Hay días que celebramos nuestra amistad y pasamos un rato juntos. Según la temporada, las limpio con diferentes productos para piel y después les devuelvo ese brillo negro que las hace tan bellas. Tienen un carácter fuerte. Un día están limpias y damos un paseo por los centros comerciales, por tiendas y calles bonitas. Los zapatos de las tiendas las miran con envidia, pero solo ellas saben porque las quiero tanto. Nadie mas que ellas sabe lo duro que es acompañarme en sitios difíciles de caminar por donde gente no suele pasar. Se sienten orgullosas. Como cuando te pagan después de haber trabajado. Puede que estés cansado, pero la recompensa es la recompensa. Yo también estoy orgulloso de tenerlas. Jamas me he sentido tan a gusto en situaciones tan diferentes!!!




1 comentario:

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    Jimena San Martín

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